Lo vió, lo admiró, lo exclamó, lo oyó, lo sintió, lo tocó, lo soñó...
Cuando somos niños todo es superlativo, todo se nos va descubriendo por primera vez , con la certeza que nos sacará una sorpresa, que nos robará una exclamación...
Esas exclamaciones se nos pierden cuando crecemos, se nos dosifican como si no pudiésemos sorprendernos por nada ni por nadie, se nos esconden sin encontrar la puerta de salida de expontaneidad.
Por qué???
La vivencia de las excalmaciones de las primeras veces de un niño, sobre todo si es tu hija, es la experiencia más importante con la que se puede encontrar una persona.
Gracias a tí esa niña se ve sorprendida por lo que el mundo le ofrece, por lo que estará a su alcance siempre que lo respete y lo cuide. Siempre que nosotros se lo respetemos y se lo cuidemos.
Se lo debemos a nuestros hijos, para que ellos puedan maravillarse con la vivencia del asombro ante lo nuevo conocido, de sus futuros hijos.
Hoy por primera vez mi hija a decubierto el mar.
Ella no se acordará pero yo jamás olvidaré su "¡¡hala!!"...
...Y abrió la ventana de su recuerdo al mar...
No te salves.
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1 comentario:
Este verano a repetir, para poder sentir en sus piecitos el sabor del agua salá.
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